Acceso, permanencia y culminación

En el Perú, el acceso de mujeres a la educación superior ha aumentado y hoy constituyen aproximadamente la mitad del estudiantado, además de liderar las tasas de graduación en pregrado. Una tendencia que se manifiesta a nivel regional y global. En la PUCP se observan patrones similares. No obstante, en el posgrado esta tendencia se invierte: la participación y culminación de mujeres en maestrías y doctorados es menor.

¿Por qué ocurre esto?

Aunque las mujeres en Perú han alcanzado la paridad en el acceso y graduación de pregrado, su participación y culminación en posgrados sigue siendo menor debido a barreras estructurales, sociales y económicas persistentes. Algunos factores clave:

  • Mayor acceso de las mujeres a la educación superior. En las últimas décadas, más mujeres acceden a la universidad que los hombres, impulsadas por mejores trayectorias educativas previas, una oferta más diversa de programas y porque la educación superior reduce en mayor medida sus desventajas laborales frente a niveles educativos más bajos. 1
  • Normas de género asociadas al trabajo de cuidados: La concentración de responsabilidades domésticas y de cuidado en las mujeres incrementa sus costos de permanencia en la educación superior y reduce la posibilidad de avanzar hacia el posgrado. 2
  • Desigualdades estructurales acumuladas: Diversas desigualdades, socioeconómicas, lingüísticas, territoriales u otras, se acumulan a lo largo de la trayectoria educativa de muchas mujeres, elevando los costos de permanencia y reduciendo la probabilidad de culminar maestrías y doctorados. 3 4
  • Maternidad temprana y rupturas en la trayectoria educativa: La maternidad temprana introduce interrupciones formativas que reducen la viabilidad de transitar hacia la educación superior o dificultan la culminación de estudios de posgrado. 5
  • Barreras institucionales y sesgos de género persistentes: Los procesos de admisión, la disponibilidad desigual de redes académicas y los sesgos de género presentes en el entorno universitario pueden restringir el avance de las mujeres hacia estudios de posgrado, especialmente en campos masculinizados. 6 7

¿Qué hacer?

La evidencia es consistente en mostrar que reducir las brechas de género en el acceso, permanencia y culminación en la educación superior requiere intervenciones integrales y sostenidas, que actúen simultáneamente sobre las trayectorias académicas, las condiciones institucionales y los entornos de aprendizaje. Algunas prácticas destacadas incluyen:

  • Mentoría y redes de apoyo: Programas de mentoría entre pares y con profesionales, junto con redes institucionales sólidas, pueden incrementar la retención y graduación de estudiantes mujeres, a la vez que fortalecen su trayectoria académica y profesional. 8 9 10
  • Currículos inclusivos y ambientes seguros: La revisión curricular con enfoque de género, metodologías diversas y entornos libres de acoso mejora el desempeño académico y puede aportar a reducir la deserción. 11
  • Intervenciones tempranas y sensibilización continua: La orientación vocacional, talleres y campañas que desafían estereotipos amplían la participación de mujeres, especialmente en campos masculinizados, y fortalecen su confianza y permanencia a lo largo de la trayectoria universitaria. 12 13 14 15
  • Apoyos económicos y servicios integrales: Becas, ayudas financieras y acompañamiento académico y psicológico contribuyen a reducir las barreras socioeconómicas y emocionales que afectan la continuidad, sobre todo en contextos de mayor vulnerabilidad. 16
  • Políticas institucionales de igualdad de género: Acciones afirmativas, liderazgo comprometido y políticas de equidad implementadas en varios niveles generan condiciones más sostenibles para que más mujeres accedan, permanezcan y culminen estudios superiores. 17
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